No fueron perseidas, popularmente conocidas como las lágrimas de San Lorenzo. Lo cierto es que más de cuatro décadas después, nadie sabe explicar lo que sucedió aquella noche del 11 de noviembre de 1979 cuando unas luces rojas aparecieron en el cielo provocando que el vuelo el JK-297, con 109 pasajeros a bordo, desviara su rumbo aterrizando forzosamente en el aeropuerto de Manises, en Valencia. Entonces nació el caso que está considerado como el suceso más relevante en la historia de la ufología española. El incidente lo protagonizó un Supercaravelle de la compañía TAE (ya desaparecida) que procedía de Salzburgo (Austria) y había hecho escala en Mallorca antes de seguir rumbo a Tenerife.
Los hechos tuvieron lugar hoy hace 44 años cuando, a medio camino de su destino, alrededor de las 23:00 horas, el piloto Francisco Javier Sáenz de Tejada, observó como unas luces rojas que se aproximaban peligrosamente al avión. Nervioso, alertó de lo que estaba sucediendo, pero ni el centro de control de Barcelona ni el de Madrid detectaron nada en el radar.
Con el objetivo de evitar una posible colisión, el comandante elevó la nave. Sin embargo, y para su sorpresa, las luces hicieron lo mismo y se colocaron a apenas medio kilómetro del avión. Así, se vio obligado a desviar su rumbo y aterrizar de emergencia en el Aeropuerto de Manises.
Era la primera vez en la historia que un avión comercial se veía obligado a aterrizar de emergencia debido a un avistamiento OVNI (Objeto Volante No Identificado), ya que el no identificado estaba violando todas las normas básicas de seguridad.
Las luces detuvieron la persecución antes del aterrizaje y de ser detectadas por el radar. Se calculó que cada una de ellas medía unos 200 metros de diámetro, y fueron observadas por numerosos testigos. De hecho, una de las extrañas formas pasó muy cerca de la pista de aterrizaje. Incluso se llegaron a encender las luces de emergencia en previsión de que aquel fuera un vuelo no registrado en apuros.
UN CAZA MILITAR ENTRA EN ESCENA
Mientras solicitaba el permiso para aterrizar, el piloto sugirió la presencia de un caza militar que interceptara ese objeto. A las 00:40 horas, un Mirage del Ejército despegó de la base de Los Llanos (Albacete), y en ocho minutos ya sobrevolaba Valencia. Su piloto, el entonces capitán del Ejército del Aire Fernando Cámara (hoy habitual en el programa "Cuarto Milenio"), no tardó en encontrarse con esa gran luz roja, que permanecía estática sobre el Aeropuerto de Manises.
El caza militar pidió permiso para entrar en velocidad supersónica, pero en cuanto se acercó un poco más, el objeto igualó su velocidad. Lo persiguió hasta Zaragoza, y ahí abandonó la persecución. De regreso a Valencia, le pidieron al piloto que sobrevolara la zona de Sagunto, donde también se veían unas luces extrañas.
VISTO DESDE MALLORCA
Días después, apareció en la prensa una fotografía realizada por un mecánico de Sóller llamado Pep Climent Pérez desde el Puig d'es Comte. Al día siguiente de ser publicada, varios militares del ejército del aire se personaron en el taller mecánico donde trabajaba Climent y le instaron a entregar los negativos. Finalmente los acompañó hasta la cafetería Memphis, donde su propietario guardaba las fotos y se las entregaron.
CASO DESCLASIFICADO
El misterioso "caso Manises" tuvo un gran impacto mediático. Desclasificado por el Ejército del Aire en 1980, se han buscado muchas explicaciones al incidente. La más reciente de todas indicaba que las luces podrían ser las llamaradas de las torres de combustión de la refinería de Escombreras, junto a Cartagena. Una hipótesis que, expertos y testigos no han tardado en descartar.
AVISTAMIENTOS DESDE NUESTRA ISLA
En 2016, el Ministerio de Defensa hizo público 80 expedientes de casos OVNI que incluyen entre ellos algunos avistamientos en Sóller, entre otros casos relacionados con las Illes Balears como Es Vedrà en Eivissa y “El Triángulo del Silencio” que compone junto al Peñón de Ifach (Calpe) y la costa suroeste de Mallorca.
El nombre de Sóller fue extremadamente popular entre los ufólogos de los años 70 a 90 del siglo pasado al ser considerado un punto muy caliente, como toda la Serra de Tramuntana y su litoral. Mucho antes, en plena Guerra Civil, unos 80 soldados y varios oficiales del bando nacional avistaron tres grandes artefactos en la Fortalesa, en Pollença.
Los fenómenos en la Vall no se limitan exclusivamente al cielo. No cabe olvidar que el campeón mundial de caza submarina de los 80 y 90 Pep Amengual ha asegurado en más de una ocasión haber escuchado ruidos metálicos debajo del agua. Son los conocidos como OSNI (Objeto Sumergido No Identificado).
El episodio más reciente tuvo lugar el pasado mes de octubre en El Molinar. Uno de los testigos del avistamiento fue el piloto y comandante instructor de la Escuela Internacional de Pilotos Panamedia, José Parejo.