Autónomos, un eslabón demasiado frágil en la cadena económica

La mitad de los autónomos de Baleares siguen sin actividad este mes de agosto. El dato lo hacía público este lunes el presidente de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos de Baleares, Geroni Valcaneras, quien alertaba, además, que la incertidumbre se cierne sobre el 95 por ciento de los que actualmente tienen trabajo, especialmente por la preocupación de cara a los próximos meses y a la evolución de la crisis. La propia organización nacional de autónomos, presidida por Lorenzo Amor, advierte que tras el verano se iniciará una fuerte reducción en el número de autónomos, llegando a hablar de "sangría" en los meses de otoño.

Las Islas comenzaron el año con algo más de 90.000 trabajadores adscritos en este régimen en las listas de la Seguridad Social, representando actividades de lo más diverso. Al acabar el primer semestre de este año, la cifra había registrado un ligero incremento, siendo Baleares una de las dos únicas comunidades autónomas que sumaron trabajadores por cuenta propia en todo el Estado.

El dato demuestra la importancia que tienen los autónomos en el desarrollo del tejido económico y empresarial de las Islas, y en la creación de puestos de trabajo. De ahí que cualquier alteración que pueda afectarles tiene una incidencia notable en el conjunto.

El sector se ha visto amparado, en parte, por las ayudas de las administraciones, desde el Gobierno central, al Govern balear, pasando por el Consell y por algunos ayuntamientos -Calviá, Santanyí y Marratxí, por ejemplo, también han establecido planes de ayuda-. Las hubo en junio para el reinicio de la actividad, tras el confinamiento y el cierre masivo de negocios, y en julio para sustituir la prestación extraordinaria que se habilitó por la crisis sanitaria y que fueron acordadas por el Gobierno y las organizaciones de autónomos, consistiendo principalmente en la reducción de cotizaciones sociales y la compatibilidad de la actividad con el acceso a una prestación ordinaria por cese de actividad así como una prestación especial para los trabajadores de temporada de cuatro meses de duración.

Sin embargo, el esfuerzo de la administración, siendo notable, puede resultar insuficiente para frenar la sangría y evitar que muchos profesionales echen el cierre a sus actividades a la vuelta del verano. Por eso tiene sentido que las ayudas se puedan prolongar en el tiempo para economías como la balear, manteniéndolas hasta la próxima temporada turística que vendría marcada por la Semana Santa de 2021. De no hacerlo, la cascada de cierres puede ser dramática y el esfuerzo invertido, inútil.

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