Amedeo Spadaro, profesor de Economía de la UIB

"La actual subida de precios va a llevar claramente a una retracción del consumo"

amedeo spadaro

El profesor de Economía de la UIB Amedeo Spadaro (Susa, Italia, 1970) es un reconocido experto en este ámbito. En ese sentido, su análisis de la actual situación económica posee un valor añadido, además de ofrecer herramientas para poder afrontar el futuro con mejores garantías de recuperación. Por otra parte, Spadaro también es muy conocido por ser un gran apasionado del deporte. Esa vocación se hace patente en su tarea como presidente del C.D. San Francisco y también de la Liga Profesional de Fútbol Playa.

¿Por qué se ha disparado la inflación en estos últimos meses?

Ha habido dos detonantes. El detonante principal ha sido un aumento importante del precio de la energía. El segundo factor, que ha coincidido con el primero y que en parte está relacionado con él, es la disminución de la oferta de bienes disponibles por culpa de las guerras comerciales, que están dificultando la exportación y la importación de dichos bienes a nivel mundial.

¿El incremento en el consumo de energía ha influido también en esta situación inflacionaria?

No es exactamente así. El argumento que usted expone seguramente sería válido para explicar la tendencia de los últimos diez años, pero no la situación actual. El repentino disparo de la inflación en estos últimos meses no se debe a un aumento excesivo de la demanda, sino al aumento del coste de producción de la energía. Ese mayor coste está motivado por las materias primas y también por el incremento de los impuestos por las emisiones de CO2. Como nuestro mercado es un mercado oligopolista, esos factores hacen que se cargue sobre el consumidor final el aumento del precio de la energía.

"Deberíamos consumir con más sentido común, intentar ser un poco más racionales en las decisiones de gasto"

¿Qué repercusiones directas tendrá la actual inflación sobre la economía familiar?

Habrá una retracción del consumo. Le pondré un ejemplo. Si yo dispongo de 100 euros al mes para comprar pan, si un kilo de pan vale un euro podré comprar cien kilos, pero si el kilo de pan pasa a valer dos euros sólo podré comprar la mitad. En ese sentido, está claro que cuando aumenta la inflación disminuye el poder real de compra y, por tanto, el consumo. Paralelamente, disminuye también el bienestar.

¿Y qué efectos puede tener ello sobre el empleo?

El empleo depende de varias variables, pero obviamente una disminución del consumo hace que disminuya la producción y, por tanto, finalmente también el empleo. Pero ese sería un efecto ya a medio y largo plazo.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos para capear un poco el temporal?

Creo que deberíamos consumir con más sentido común, pero no sólo cuando haya una inflación alta. Así, tendríamos que intentar planificar mejor siempre, calculando cuánto ingresaremos cada mes y también qué gastos fijos mensuales tendremos. Mi consejo es que debemos intentar ser un poco más racionales en las decisiones de gasto y un poco menos irracionales, pues muchas veces compramos por impulsos.

"Existe una tremenda exageración en relación a un posible apagón energético en Europa"

¿La alta inflación también ralentizará la actual recuperación económica?

Yo diría que es un factor a tener en cuenta, pero no un factor determinante. En cambio, sí puede ser determinante en la recuperación económica la dinamicidad de los mercados y de las empresas. También puede ser esencial en esa recuperación el papel del sector público como inyector de gasolina. En tiempos de crisis, el sector público puede tener y debería tener un gran papel como motor de la economía. Cuando la demanda privada mengua, una buena estrategia de salida de una crisis es reemplazarla por la demanda pública.

¿Las subvenciones y las contrataciones promovidas desde las instituciones serían dos ejemplos en ese sentido?

Exactamente, sería así, sí. Ambos elementos serían dos buenos ejemplos de posibles actuaciones del sector público.

¿Estamos hoy ante una posible nueva crisis económica?

Todavía es muy pronto para hablar de crisis, entre otras cosas porque aún no sabemos si lo que estamos viviendo ahora tendrá un efecto pasajero o será permanente.

Hay quienes hablan ya de una "tormenta perfecta", por la confluencia del coronavirus, la inflación o los problemas en el suministro...

Creo que no hay que ser catastrofistas. Hemos de recordar que el inicio de la pandemia nos obligó a estar encerrados en casa, lo que supuso un parón global de la economía. Ahora, en cambio, la economía está creciendo y está recuperando el ritmo previo a la pandemia del Covid. Eso está provocando también un impulso inflacionario a corto plazo.

"Una disminución del consumo hace que disminuya la producción y, por tanto, finalmente también el empleo. Pero ese sería un efecto ya a medio y largo plazo"

¿A qué se deben los actuales problemas en la distribución de determinados productos?

Existen varios factores que influyen en esta situación. Por una parte, hay guerras comerciales que han hecho que por ahora haya contenedores parados en los puertos, sobre todo de los productos que vienen de China. Por otra parte, hay aún un poco de efecto Covid, ya que las empresas que se dedicaban a la distribución a nivel nacional e internacional pararon de trabajar en su momento y todavía están ahora empezando a volver a un ritmo normal. Por último, en el caso del Reino Unido el Brexit ha determinado que los transportistas, que en su mayoría no eran ingleses, se hayan tenido que ir, por lo que actualmente les falta mano de obra.

¿Cree que todo ello puede ser algo meramente puntual?

Estoy seguro de que será así, sí.

Existe además el miedo a un gran apagón energético en Europa...

Yo diría que existe una tremenda exageración en relación a este asunto. Hay instituciones y personajes a quienes les gusta meter miedo a la población. Siempre tienden a mandar mensajes catastrofistas, diciendo que se acabará el mundo, que llegará un gran apagón, que vendrá el Apocalipsis o que volveremos a las cuevas —ironiza—. A esos personajes e instituciones les va muy bien que el pueblo tenga miedo. La historia nos enseña que un pueblo con miedo es un pueblo dócil.

"En Europa no tenemos una idea muy clara de lo que significa vivir sin recursos"

Pese a todo, ¿podemos mirar el futuro económico con optimismo?

Yo haría dos reflexiones. La primera es que debemos preguntarnos para qué sirve ser pesimista. Yo creo que esa actitud no te lleva a nada, sólo a perder tu espíritu y tu instinto de supervivencia. Siempre es mejor ser optimista pase lo que pase. La segunda reflexión sería que pienso que en Europa no tenemos una idea muy clara de lo que significa vivir sin recursos. En ese sentido, invitaría a darse una vuelta por África o por América Latina, pues serviría para darse cuenta de que no estamos tan mal. En España, gracias al actual modelo social, a la historia y al nivel de riqueza, se viven pocas situaciones de malestar extremo. Comemos todos los días y dormimos en condiciones dignas todas las noches. Hay mucha parte de la población mundial que está a años luz de esto. Por tanto, deberíamos relativizar un poco la idea de que estamos muy mal.

Aun así, existen hoy en nuestro país las llamadas colas del hambre...

Es cierto que no estábamos acostumbrados a ver colas en los comedores sociales, pero lo importante es que esas personas pueden comer, porque hay un sistema de protección social público o privado que cubre esa necesidad. Ese es el gran valor del estado del bienestar que hay en Europa, que hemos de recordar que incluye la educación pública y la sanidad pública. Nuestro modelo de protección social es muy garantista, muy alto, y el nivel de bienestar mínimo es bueno.

my

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias