El que alguien done algo suyo para beneficio de los otros siempre es de agradecer. Pensar en las necesidades de los otros y más en sus enfermedades e intentarles ayudar a curarse es más de agradecer.
Pero no, hay que poner reparos y demonizar al empresario que dona aunque después se pueda deducir parte de esa donación. Y me refiero a Unidas Podemos que ha criticado dicha donación. Como si ellos estuvieran todo el día donando de sus beneficios para ayudar a otros en vez de comprar chalets en Galapagar.
Pues esto es lo que tenemos y ante una cruciales elecciones municipales, autonómicas y europeas piensen ustedes bien a quién les dan su confianza.
Necesitamos una nueva política que piense en el beneficio común, ayudando a prosperar y mantener una sociedad del bienestar bien entendida donde la libertad y la responsabilidad sean los valores dominantes.
Un recurso habitual de los populismos para apropiarse de la representación del pueblo es agitar el miedo a un enemigo, al que acusan de haber creado una crisis
Hasta cierto punto, es comprensible que los políticos recurran al lenguaje exhortativo para movilizar a los electores en una dirección. Pero sorprende más que los medios de comunicación, llamados a informar y a explicar con serenidad lo que está pasando en el mundo, se entreguen a un activismo alarmista.
Cuando la opinión pública cae en estado de agitación, sea por las prisas de los políticos o por el alarmismo de los medios, las palabras fuertes se convierten en el recurso por excelencia para llamar la atención. O para mantener el interés por temas que llevan meses renqueando en la agenda informativa.
Vayan a votar sino lo han hecho ya. Y piensen que su voto siempre será útil, por lo menos para su conciencia.