Toalla, crema, algo de comer y beber... Y los altavoces. La música se ha convertido en un imprescindible en buena parte de las playas de Mallorca, para disfrute de algunos y sufrimiento del resto. Palma y Calvià son dos de los municipios más afectados por esta moda y según fuentes oficiales consultadas por mallorcadiario.com en todo 2018 ambos sumaron 115 actas por molestias por este tipo de ruidos.
Fuentes del Ayuntamiento de Palma indican que en todo el año pasado, los agentes levantaron cien actas por deterioro leve de la tranquilidad del entorno, una infracción que contempla la Ordenanza Reguladora del uso cívico de los espacios públicos (ORUCEP).
La gran mayoría fueron interpuestas en Playa de Palma, tanto en el paseo como en la arena.
La norma municipal considera que este tipo de acciones afecta negativamente a la convivencia ciudadana. Tanto, que se han llegado a incautar de diversos aparatos de música e incluso torres con grandes altavoces que estaban colocados en la arena, como si de una discoteca se tratase. Adiós a la tranquilidad en la playa.
Por su parte, Calvià también contempla en la Ordenanza de Convivencia la prohibición de equipos de sonido, amplificadores, altavoces de cualquier potencia, instrumentos de percusión o similares en sus playas.
En este sentido, el incumplimiento se considera una infracción leve, por lo que el agente, después de recibir la denuncia de cualquier usuario y constatar la molestia, pasa a advertir al infractor de la posible sanción. Si no desiste, se le denuncia y llegado el caso, se le interviene cautelarmente el aparato. En ese caso, el denunciado podrá recuperarlo al día siguiente hábil en Dependencias de la Policía Local, previo pago del 50 por ciento del importe mínimo de la sanción impuesta y las tasas generadas.
En todo 2018, se interpusieron 15 sanciones por este motivo, provenientes en su mayoría de la zona de Magaluf y Palmanova.