Me encanta este mes de agosto porque siempre me trae cosas buenas. El buen tiempo, con un verano tan maravilloso como el que estamos viviendo, sin calores excesivos, solo lo habitual de Mallorca. Las buenas compañías, este mes siempre me trae a gente de mi tierra natal a casa, con los que poder disfrutar de charlas amenas.
La playa, las risas de los niños, los juegos en la arena, los paseos nocturnos y los baños en mi amada playa de Santa Ponça, hacen que este mes sean realmente muy relajante. El trabajo baja, tenemos mitad descanso, mitad trabajo, los días son más largos y me gusta mucho más disfrutarlos.
Todo ello hace de este mes de agosto, un mes maravilloso para crear nuevos proyectos, que le darán alegría a un otoño que pronto llegará. Además, este año todo es distinto, hay algo en el ambiente que hace que lo esté disfrutando más que nunca y que me sienta feliz. Tal vez, me he cansado de esperar a que llegue otro momento, a los “cuándo tenga, sea, haga…”.
Por vez primera en mi vida, ya no espero nada, siento que lo tengo todo y que la felicidad realmente está en lo simple, en aprender a conformarse, o mejor dicho a aceptar que las cosas son lo que son y no lo que queremos que sean.
Estoy siendo consciente de que en la sencillez de las pequeñas cosas radica la paz mental, una conversación con un amigo al teléfono, el poder parar a mirarse por dentro, meditar cada día, relajarse… Porque la verdad es que tenemos mucho ruido ahí afuera. Demasiada información negativa a lo largo del día, guerras, crisis, sunamis, pobreza, desorientación…
Estamos tan alejados de nuestras almas que no podemos parar el ritmo y eso nos hace sentirnos cada vez peor, más frustrados y dolidos con el mundo que vivimos. Necesitamos parar, relajarnos, desconectar del día a día, centrarnos en los que amamos, sociabilizar, volver a ser seres sociales que tenemos largas charlas de teléfono y no contactos con el Instagram.
Tenemos que recuperar nuestro interior y solo lo conseguiremos cuando seamos conscientes de que parar es la única alternativa posible. Descansa estos días, libérate de las cargas y aunque sea el fin de semana, sal a la naturaleza y desconecta del mundanal ruido.
Solo así podremos volver a concertarnos con nosotros mismos. Cuando la vida te pide seguir incesantemente, sólo detente y respira profundo, desde el estómago, llenando los pulmones de oxígeno liberador y asegúrate de que nadie te vaya a molestar o interrumpir con cualquier tontería.
Necesitas dejar la mente en calma, descansar del bullicio y volver a conectarte con tu yo, ese que dominaba tu vida cuando eras pequeño, ese que desconocía los límites, que pensaba que todo lo podía conseguir y no tenía miedo a nada. Libérate del stress del día a día, aunque sea un día por semana y para a mirarte por dentro, en ese lugar que nadie conoce u vuelve a ser tú mismo, vuelve a creer en la magia, en que un mundo mejor es posible y que existe la esperanza de una vida mejor.
Agosto nos libera el Alma y nos trae la inspiración para crear música, un buen plato dominical, o tal vez un nuevo proyecto que llevar a cabo. Aprovecha para volver a ser tú mismo.