Cerca de 60.000 musulmanes residentes en Baleares inician al atardecer de este jueves el mes del Ramadán, una de las celebraciones más importantes del islam, "adaptados y condicionados por las circunstancias impuestas por la declaración del estado de alarma".
Según ha explicado el delegado de la Comisión Islámica de España en Baleares, Mahfouz Abu Mahfouz, las restricciones del estado de alarma y el confinamiento limitarán en las próximas semanas algunas prácticas "esenciales" para el musulmán en un Ramadán "diferente" pero que se hará "siguiendo siempre las directrices del confinamiento". La principal limitación que experimentarán será la imposibilidad de participar en el rezo comunitario en alguna del medio centenar de mezquitas que hay en Baleares, algo que, sin embargo, ya viene ocurriendo desde la declaración del estado de alarma, pero que ahora cobra más importancia.
Sin embargo, Abu Mahfouz ha señalado que dado que el rezo "es una práctica esencialmente individual" ésta puede llevarse a cabo en el propio domicilio "sin mayor problema", como ya se está haciendo con la práctica de los cinco rezos diarios.
Esta situación, ha apuntado, "es una oportunidad para que las familias se reúnan alrededor del Corán y reflexionen sobre sus enseñanzas".
CON INTERNET Y REDES SOCIALES
Pero, ha apuntado, esto no es obstáculo para profundizar en la formación como creyente, "también clave en este mes". Según ha dicho, aunque no se retransmitan, como hacen otras confesiones religiosas, las celebraciones, sí que se emplea Internet y las redes sociales para seguir, por ejemplo, charlas o actividades formativas ya que, ha añadido, el Ramadán "no es solo hacer ayuno".
Por otra parte, el mes de Ramadán es una ocasión que muchos musulmanes aprovechan para mantener un contacto más estrecho con los amigos o para viajar a sus países de origen a visitar a sus familiares, algo que tampoco se ha podido hacer, ha lamentado, "dado el alcance global de la crisis".
Otra de las actividades que podría verse afectada es la celebración, precisamente, del final del Ramadán, previsto para el 23 de mayo. En esta fiesta es habitual que tengan lugar grandes celebraciones en las que las mezquitas de una localidad -en Palma serían siete- se unan en un acto colectivo en la calle.
A LA ESPERA DEL FINAL DEL ESTADO DE ALARMA
Dado que falta un mes para el día previsto y, en principio, se habrá levantado el estado de alarma, Abu Mahfouz confía "en poder celebrarlo junto al resto de la comunidad", aunque ha insistido en que la máxima es siempre "el respeto a lo que marcan las autoridades" en cuanto a aglomeraciones de personas y reuniones masivas y la salud de las personas.
Según ha subrayado Abu Mahfouz, la práctica de la solidaridad también es importante. Por eso ha recordado las directrices de la Comisión Islámica de España, que anima a los creyentes, "dado que las mezquitas están cerradas", a donar directamente alimentos a quien lo necesite o bien contactar con restaurantes o servicios de comida a domicilio que sirven comida a necesitados.