Este incremento sitúa a Baleares en una posición crítica dentro del panorama inmobiliario nacional, donde la demanda sigue superando a la oferta disponible. En febrero de 2025, el precio medio del metro cuadrado de alquiler alcanzó los 18,40 euros, consolidando la tendencia alcista que ha caracterizado el mercado en los últimos años. Esta cifra representa un crecimiento del 20 por ciento respecto al mismo mes del año anterior y deja en evidencia la dificultad de acceder a una vivienda para muchos residentes.
Las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera han experimentado subidas significativas, aunque es Ibiza la que lidera el encarecimiento con un precio medio que supera los 22 euros por metro cuadrado. Mallorca, por su parte, registra precios que oscilan entre los 17 y 19 euros, dependiendo de la localidad, mientras que en Menorca y Formentera también se han registrado incrementos sostenidos.
POR CAPITALES DE PROVINCIA: PALMA, EN EL TOP-2
En 2025 hay ocho capitales de provincia que han superado el precio en un 100% respecto a febrero de 2015. La ciudad de Valencia es la capital de provincia que más ha visto crecer el precio de la vivienda en alquiler en la última década. En concreto, sube el precio un 185%. En segundo lugar, Palma ha incrementado el precio un 138%, seguido de Santa Cruz de Tenerife (136%), Málaga (134%), Alicante (127%), Las Palmas de Gran Canaria (115%), Lugo (111%) y Girona (101%).
En el otro extremo, Jaén es la capital de provincia donde menos ha subido el precio del alquiler en los últimos 10 años, en concreto lo ha hecho un 31%, seguido de Palencia (44%), Córdoba (45%), Salamanca (45%), Vitoria (46%) y Badajoz (49%).
FACTORES QUE IMPULSAN LA SUBIDA
El encarecimiento del alquiler en Baleares responde a varios factores clave. Entre ellos, la alta demanda por parte de residentes y trabajadores temporales, el auge del alquiler vacacional y la escasez de vivienda disponible en el mercado.
Otro factor es la falta de promoción de vivienda protegida o asequible, lo que ha dificultado el acceso a un alquiler a precios razonables. La demanda sigue aumentando mientras la oferta de vivienda no crece al mismo ritmo, lo que provoca un desequilibrio que se traduce en precios al alza.