Comportamientos incívicos

Comida en las paredes, duchas destrozadas, espejos rotos... el 'legado' de los estudiantes del 'hotel Covid'

El comportamiento de una parte de los estudiantes en viaje de fin de curso que permanecieron confinados, por orden del Govern, en el ‘hotel puente’ del Paseo Marítimo de Palma, no fue precisamente modélico. Espejos rotos, mesas fracturadas, mamparas de baño hechas trizas, restos de comida en las paredes y terrazas convertidas en vertederos son algunos algunos de los ‘regalos’ que los jóvenes turistas dejaron como legado durante su paso por este establecimiento de cuatro estrellas.

Así lo ha denunciado esta semana en el Parlament autonómico la consellera de Funció Pública i Igualtat, Mercedes Garrido, durante su comparecencia ante la comisión de Asuntos Institucionales y Generales para explicar los hechos relacionados con el confinamiento de los estudiantes decretado por el Ejecutivo balear para frenar la propagación de contagios de Covid.

Además de las conductas incívicas en las habitaciones que ocuparon durante su periodo de aislamiento, la consellera reveló, en el transcurso de su intervención en la Cámara autonómica, que algunos jóvenes se dedicaron a practicar ‘balconing’, pasando de unas terrazas a las otras sin tener en cuenta en riesgo que este comportamiento suponía para su integridad física.

De hecho, durante las fechas del confinamiento obligatorio en el ‘hotel puente’ (del 27 al 30 de junio, día en el que el Juzgado Contencioso Administrativo número 3 de Palma ordenó al Govern que permitiera la salida del establecimiento de los estudiantes sobre los que no existía un diagnóstico positivo de Covid), los medios de comunicación y las redes sociales reprodujeron ampliamente imágenes nada ejemplarizantes.

Por ejemplo, las de alumnos saltando de una terraza a otra, o subiendo bebidas alcohólicas a las habitaciones envueltas en sábanas convertidas en nudos colgantes, además de muchos otros comportamientos incívicos que poco tenían que ver con las normas de prevención del coronavirus que, supuestamente, debía presidir su estancia en el alojamiento hotelero.

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REPARACIONES EN TERRAZAS Y HABITACIONES

Y todo ello por cuenta del Govern, ya que, como señaló la propia consellera de Presidència en la rueda de prensa de urgencia que llevó a cabo nada más conocerse la resolución judicial del 30 de junio, el total de la factura de la estancia de estos jóvenes en el hotel del Paseo Marítimo corrió a cuenta de los recursos públicos de la Administración autonómica balear.

La factura, además, superará la cantidad inicialmente prevista, porque a los gastos de manutención y alojamiento de estas fechas, el Govern habrá tenido que añadir el montante correspondiente a las reformas que deberán acometerse en el ‘hotel puente’ para arreglar los desperfectos ocasionados por los estudiantes.

Concretamente, Mercedes Garrido ha apuntado en el Parlament que, según el informe de daños cumplimentado a tal efecto, “se han tenido que repintar dos habitaciones por completo, porque tenían las paredes llenas de comida". Al mismo tiempo, se ha dado una capa de pintura a 22 terrazas, que igualmente habían sufrido los comportamientos incívicos de los moradores, y se han sustituido espejos, mesas y mamparas de baño, sin dejar de lado las reparaciones que deberán efectuarse en los quicios y balcones donde se han detectado grietas y otras anomalías.

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900 EUROS POR ESTUDIANTE Y DÍA

La titular de Funció Pública cifró en su momento en 900 euros por persona y día el coste de estos alumnos confinados a causa de los brotes originados durante su viaje de fin de curso a Mallorca. La factura, como ya se ha dicho, saldrá más cara, porque, al margen de las reparaciones, habrá que contabilizar también el presupuesto que desde el Consolat de Mar se tuvo que habilitar para reforzar la seguridad y la vigilancia en el hotel.

Cabe recordar que, en un inicio, quedaron confinados en el ‘hotel Covid’ de Palma un total de 232 estudiantes vinculados a estas ofertas turísticas. Cuando se dio a conocer el auto de la jueza, acogida con críticas nada disimuladas por parte del Govern, 181 jóvenes sobre los que no existía confirmación de Covid obtuvieron el derecho a abandonar el establecimiento, y otros 51, cuyas pruebas habían ratificado su situación epidemiológica positiva, tuvieron que permanecer aislados en sus habitaciones.

No obstante, una pequeña parte de ellos prefirieron seguir la recomendación del Ejecutivo balear y completar el periodo de confinamiento en el hotel, en vez de aceptar la oferta de viajar en barco a la península, al día siguiente.

Actualmente, en el hotel de 4 estrellas habilitado por el Govern en el Paseo Marítimo de Palma para alojar a pacientes con Covid o contactos estrechos, ya no queda ninguno de los jóvenes en viaje de fin de curso. Todos los que no se marcharon antes de cumplir el periodo de cuarentena, tanto los que tuvieron que hacerlo obligatoriamente como los que permanecieron voluntariamente en las dependencias, han regresado ya a sus casas.

RECURSO ANTE EL TSJIB

Entretanto, el Govern ya ha formalizado ante el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) el recurso de apelación contra la resolución del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Palma. que tumbó el confinamiento forzoso de los estudiantes del 'macrobrote'.

En el texto del recurso, el Ejecutivo defiende que tanto el cribado general como el confinamiento de los jóvenes reunía los criterios de "proporcionalidad, necesidad e idoneidad" y que constituyó una medida "acertada".

Durante su comparecencia en comisión parlamentaria, la consellera de Presidència, Mercedes Garrido, recordó que se había confirmado la existencia de “un 'macrobrote' que afectaba a numerosas Comunidades, con una elevada tasa de incidencia", y cuyo “grave riesgo” para la salud pública “estaba acreditado". La consellera destacó al respecto que la tasa de positividad del ‘macrobrote’ superó el 40 por ciento, un registro “nunca visto” hasta el momento, según la representante del Govern.

EXTENSIÓN DEL 'MACROBROTE'

La emergencia sanitaria originada en Mallorca afectó a más de 4.000 personas en el conjunto del país y, al mismo tiempo, más de 8.000 residentes en 12 Comunidades Autónomas tuvieron que aislarse. Y todo ello a causa de unos viajes de fin de curso que, según Garrido, ni siquiera merecen tal denominación, ya que “no eran, realmente, viajes de estudios. Ningún instituto ni colegio los había organizado, y ni siquiera había recomendado a sus alumnos que participaran”.

Paralelamente, la consellera defendió en el Parlament la proporcionalidad de las medidas adoptadas por el Govern ante la urgencia de localizar a los jóvenes y aislarlos para "cortar la cadena de contagios". Garrido insistió en que la idea “no era que los aislamientos se prolongasen durante tres meses”, sino tan solo durante el tiempo necesario para frenar la amenaza.

En el auto judicial, la jueza justificó la no ratificación del confinamiento forzoso de los jóvenes en la circunstancia de que la Administración autonómica no había informado con suficiente detalle sobre qué estudiantes concretos debían ser considerados contactos estrechos. Sin embargo, para Garrido, esta variable resultaba “imposible de demostrar. Estamos hablando de saber con quién habían estado los alumnos durante un margen de tiempo superior al cuarto de hora. Ni los propios estudiantes eran capaces de aclararlo”.

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ESTUDIANTES BEBIENDO DEL MISMO CUBO DE CERVEZA

Frente a la imposibilidad manifiesta de determinar estos aspectos con suficiente precisión, el protocolo aplicado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad prevé que debe considerarse contacto estrecho a toda aquella persona que participe en actividades de alto riesgo. En el caso de estos viajes, una de estas actividades era “beber todos del mismo cubo” de cerveza, como hicieron, según Garrido, algunos de estos jóvenes, durante sus juergas y fiestas callejeras en Mallorca.

La titular del departamento autonómico que tiene a su cargo el área de Abogacía de la Comunidad Autónoma, que se ha encargado de presentar el recurso contra la resolución judicial, justificó, precisamente, el no aislamiento de los trabajadores de los hoteles donde se alojaban los jóvenes, en el hecho de que no habían participado en estas actividades. De hecho, solo uno de estos profesionales dio positivo en las pruebas Covid que se les practicaron.

La consellera resaltó también que, en el transcurso de las horas posteriores a la comunicación del auto, seis de los 181 estudiantes que podían salir gracias a la resolución dieron positivo en una segunda prueba; al día siguiente, corrieron la misma suerte otros nueve jóvenes, además de los resultados igualmente positivos que se detectaron una vez que los escolares llegaron a la península.

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